viernes, 21 de agosto de 2015

La humildad de Fuerte Apache, La soberbia de El Calafate...

Carlitos Tévez es un crack.Adentro de la cancha, tiene talento, gol, garra, temple, corazón.
Afuera, tiene una humildad que lo distingue entre los grandes, y además, con su escasa instrucción, ha tenido la enorme virtud de nutrirse e incorporar aspectos de las culturas en las que ha convivido.
Carlitos en un sacrílego para la caterva que lo pretende secuestrar por su orígen humilde , pero que les señala la desigualdad, contrastada en el hotel cinco estrellas en el que se alojaba Boca en Formosa, separada por el paredón del pobrerío que Gildo Insfrán no quiere mostrar, y que a la vez, tiene la osadía de decir que en el golf, " se encuentra interiormente", un deporte destinado a " gorilas, cipayos, cacerolos y oligarcas".
El contraste es enorme. La soberbia, irresponsable, desubicada, irrespetuosa, que ocupa la Primera Magistratura, abusó escandalosamente de la Cadena Nacional, faltando el respeto a los que sufrieron las inundaciones, y lo que es peor aún, retrocediendo todavía más en la pendiente antidemocrática en la que nos deslizamos, bastardeando el asesinato del joven correligionario Jorge Ariel Velázquez, por quien exigimos justicia, y el cese de la violencia política que apaña esta banda gobernante, con fuerzas paraestatales como la de Milagro Sala.
Una desfachatez, señalar los supuestos montos de obras e inversión, cuando los ciudadanos que padecieron las inundaciones, todavía están secando sus paredes, limpiando sus pisos, combatiendo posibles infecciones y procurando recuperar lo perdido. Otra vez Carlitos señalando que en diez días la televisión se va a olvidar, y nosotros diremos, otro fracaso de este pretendido gobierno progresista, o ladrikirchnerista.
Y mucho más vergonzoso, el uso político de la muerte de nuestro correligionario, asumiendo que los radicales somos como ellos, capaces de falsear la filiación política de un ciudadano y lo que es peor, creer que " podíamos tirarle un fiambre", a la presidente, lo que sí han hecho hace casi 41 AÑOS, cuando le tiraron al General Perón , el cadáver de José Ignacio Rucci.
Ante esta ofensa semejante, no hay nada más prioritario, que el repudio, la solidaridad con la familia y compañeros de militancia y la exigencia irrestricta de Justicia.
Parece que los Derechos Humanos, son para algunos, Jorge no era merecedor de los mismos.
Frente a las actitudes tan antagónicas de uno y otra, es que esta vez sí da ganas de gritar CARLITOS PRESIDENTE

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