Se acerca el tiempo de la propuesta firme y la sensatez. Los socios del Club del 2 POR CIENTO, y los barras de SPORTIVO PETARDO, ya lo vociferaban, en un marco de fanatismo,onanismo ideológico, y demagogia de frasco de comité.
Pero, la intemperancia, la irresponsabilidad, y un purismo o puritanismo a destiempo,en medio de los incontables errores del gobierno, y las operaciones para encender el helicóptero del kirchnerismo, con algunos radicales que contribuyen lavando los vidrios de la nave, no deben ser impedimento, para promover la candidatura a PRESIDENTE,de un RADICAL.
Ese RADICAL,es MARTIN LOUSTEAU. Martín, es hoy, por formación, trayectoria de gestión, compromiso, capacidad y proyección, el mejor cuadro de la política argentina.
Algunos radicales le objetan su reciente afiliación, su falta de estirpe partidaria, como si no fuese suficiente condición, la reivindicación ,defensa y aplicación de las banderas y doctrina partidaria, eximiendonos, por harto demostrada, de la preparación integral de Martín.
Otros, le enrostran su paso por el ministerio, durante el kirchnerismo, pero hasta podríamos decir que hizo un gran servicio a la sociedad, exponiendo brutalmente, la cobardía, ignorancia y patoterismo, de Guillermo Moreno, y desnudó la mediocridad intelectual y las limitadísimas condiciones de Cristina Kirchner, a quien algún nostálgico de los crímenes del Che Guevara, como ese encubridor de asesinos, que es Eduardo Aliverti, la mentó como un gran cuadro político. Que categoría habría que inventar entonces, para Federico Storani, Juan Manuel Casella, Luis Alberto Cáceres, Rafael Pascual, Enrique Nosiglia, o Rodolfo Terragno, por citar nomás algunos de los señeros referentes que nos enorgullecen a los radicales.
La posición de Federico Storani, sosteniendo la necesidad de constituir un ámbito de debate en Cambiemos,y responsabilizando, fundamentalmente al PRO, de no trasladar la conformación de la coalición electoral y parlamentaria, al terreno de lo ejecutivo, exhibe la responsabilidad que debe primar,frente a los deseos populistas de un nuevo golpe social, pero también la vocación de contribuir en un espacio, y no ser meros analistas de la realidad.
A Martín Lousteau, le queda muy chica la Jefatura de Gobierno de CABA. Un equipo que contenga en sus filas a Messi, Cristiano Ronaldo o Salah, no puede proponerse ir nomás por la Copa del Rey. Debe ir por la Champions.
Como si hiciera falta, Martín demostró, tanto en el debate sobre tarifas, o en la ajetreada semana cambiaria, cuyo corolario, fue la reanudación de negociaciones con el FMI, el equilibrio justo entre la demagogia vendehumo kirchnerista, y la insensibilidad empresaria cercana a la Jefatura de Gabinete, única posición razonable frente a este momento incierto,cuyo desmadre fue en gran medida causa de la nula muñeca política del gobierno ,que se da el torpe lujo de correr a quienes le habían dado ,desde sus oficios algún grado de previsibilidad en las negociaciones parlamentarias, quizás envalentonado por una victoria electoral, que hoy parece lejanísima.
Como bien dijo Martín Lousteau, los radicales debemos dejar atrás la culpa de 2001, en primer lugar, apuntando a los cobardes que integraron la Alianza, junto con la UCR, que contribuyeron al golpe Social, y reivindicando la participación radical, reconocido esto por Eduardo Duhalde, en la reconstrucción del tejido social, y ubicar en su justo término, a esa burda mentira con la que se pavoneó el militante kirchnerista , esgrimiendo durante doce años una herencia que nunca tuvieron.
Sin más dilaciones, MARTIN LOUSTEAU, debe ser nuestro CANDIDATO A PRESIDENTE.
Superemos la mediocridad y las contradicciones, y acerquemos el futuro
Un futuro RADICAL
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