miércoles, 28 de noviembre de 2018

La triste soberbia de algunos radicales.

Algunos radicales, hoy trasuntan una soberbia digna de Montoneros, tal como lo describiera Pablo Giussani, o la pretendida arrogancia de Carta Abierta.
Son aquellos, que, como los Montoneros, iban delante del pueblo, marcando el camino de la Revolución. En este caso, pretenden ir delante de los afiliados y simpatizantes radicales, indicando cuáles son las premisas que se deben seguir, porque ellos, poco menos que redactaron la Profesión de Fe Doctrinaria.
Son los que, ante la aparición de algunas opiniones, como las de este blog, espetan cual es la fórmula leucocitaria de quien las escribe, para juzgar desde el púlpito del " progresismo radical", cuando si en realidad examinamos su composición sanguínea, un tenue blanco deja traslucir un rojo rabioso, sosteniendo posiciones insultantes a los padecimientos de Raúl Alfonsín en su gobierno.
Mientras las Madres de Plaza de Mayo, lo acusaron a Raúl Alfonsín poco menos de traidor el 5/1/1984 , cuando se debatió en Diputados la Reforma del Código de Justicia Militar, estos radicales se embanderan sin hesitar, junto a quienes lo insultaron.
Mientras Raúl Alfonsín, negociaba con los organismos de crédito internacionales, la que sí fue la peor herencia, estos radicales pretenden entenderse con quienes lo acusaban de venderse al FMI, los resabios del Partido Intransigente, del PC i del Zurdopernismo, que cantaban en 1985 " ...que el pueblo se caga de hambre de la mano de Alfonsín ".
Esto puede entenderse en algunos imberbes, que militaron en la cómoda oposición al gobierno de Menem, o en la complaciente oposición al gobierno kirchnerista, que no conocieron lo que era defender a un gobierno, en la calle , en la Universidad , en los trabajos, en los ateneos y comités,  que era jaqueado por todas las corporaciones, por las fuerzas que se presumían populares y progresistas que nos hostigaban desde la misma soberbia de estos radicales, y por el resentimiento de la masa peronista por haber perdido el invicto en elecciones presidenciales, pero es intolerable en quienes participaron de nuestra generación del '83, o aún anteriores, que desde ese onanismo falsoprogre , olvidan esa hostilidad, para sostener su " combate a la derecha", y salvaguardar su impoluta ideología.
Son los que seguramente deben denostar a Ricardo Lafferriere, eximio cuadro político, y a un periodista como Jorge Fernández Díaz, que vienen advirtiendo sobre el peligro del retorno del  populismo, más allá de todas las merecidas críticas a un gobierno que no presenta casi nada a rescatar luego de tres años de gestión.
Son los que glorifican a un asesino como Fidel Castro, y festejan la burla y humillación a un correligionario como Fernando De la Rúa, a quien dejamos enlodar alegremente, después de haber traccionado los votos que a tantos soberbios les otorgó cargos y nombramientos.
Con certeza señalan todas las bondades de nuestra gloriosa UCR, pero el frasco del Comité les impide advertir, que si bien , los radicales sabemos que somos el Juicio al Terrorismo de Estado, la Lucha  por los Desposeídos, la Reforma Universitaria, lamentablemente para muchos que nos acompañaban, somos la hiperinflación de 1989 y el Corralito de 2001,de lo cual , según el mejor cuadro político de la Argentina de hoy, Martín Lousteau , debemos ya soltar esa culpa
La candidatura de Martín Lousteau, debe aglutinar la proyección de las nuevas generaciones, sabiendo que las premisas fundacionales de la UCR, deben primar por sobre las veleidades ideológicas personales.
Y algunos talibanes que reclaman la vuelta de UNEN, debieran hacer los esfuerzos para convencer a Victoria Donda y Pino Solanas, de no volver con la Jefa. Quizás Vicky y Pino, en aras del progresismo NAC$POP, los lleven a trabajar por la casi inexorable vuelta de Cristina.

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