sábado, 10 de octubre de 2015

El voto Onanista.....

Después de los años de kirchnerismo, en especial los últimos cuatro, en los que el camporismo hizo estragos robándose la plata del estado, nos enfrentamos, como lo hemos dicho tantas veces, a una decisión límite para la supervivencia de la república: Democracia participativa o Demagogia  populista.
Se debió haber integrado una coalición más amplia,incorporando , como lo define el excelente periodista Jorge Fernández Díaz, al " Peronismo republicano", porque se trata justamente de hacer converger a quienes pretendemos la convivencia democrática, frente a quienes ejercen un autoritarismo despiadado, habiendo obtenido su poder con legitimidad de origen, pero han degradado ese poder, porque lo mantienen sin legitimidad de ejercicio, sino por el imperio de la prepotencia, y por la dictadura de la caja.
Decir que " Peronista vota peronista", es más falso que billete de mil pesos con la efigie de Nestor Kirchner, o vale del Ital Park, con la imagen de Lázaro Béz o Cristóbal López.Basta señalar el voto que recibió Raúl Alfonsín, en ese glorioso 30/10/1983, o el voto que recibió la Alianza, donde varios componentes de orígen peronista, hoy kirchnerista, votaron a De la Rúa, enfrentando a un candidato peronista.
Alfonsín no hubiera ganado sin voto peronista, y la confrontación debe darse en términos de república o populismo, donde ahí confluyen quienes aspiran una democracia real, frente a quienes lucran con una sociedad dividida por un cuento vendehumo.
Hoy no hay lugar para el voto egoista, por el voto onanista, pretendiendo una pureza ideológica que nadie tiene, no existe y no sirve.
No hay lugar, para permitir que Aníbal Fernández, acusado de cvículos con el narcotráfico, un mentiroso y justificador serial, asuma la gobernación, cuando nos enfrentamos a una sociedad cómplice y corrupta, que castiga el estornudo radical y celebra la neumonía kirchnerista..
No hay lugar para la autosalvación, o " ganar" cuidando una virginidad perdida ya, porque el adversario no es un rival en una contienda democrática normal, sino un enemigo de quienes no queremos convertirnos en la Colombia de Escobar o en el México del Chapo Guzmán..
Y no hay lugar para argumentar; " no votamos a la derecha", cuando esa atribulada vanguardia progresista es funcional al dilecto hijo del neoconservadurismo menemista.
Por eso, si los ex radicales que se han ido ya , y los radicales que todavái no lo hicieron practican el voto " autosatisfactorio", lo más probable es que se vean " sometidos" por aquellos a quienes sí votaron , por más que su nihilismo les diga lo contrario

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